De día no se deja encontrar

De día no se deja encontrar, es invisible, silencioso. Atrapado en el cielorraso o detrás de una pared, cada noche su maullido desvanece. Cuando no lo oigamos más saldrá de su hendija. Vendrá a perturbarnos en forma de mosca para morir de nuevo.

(No murió. A la mañana siguiente el gato de la vecina apareció en el patio de mi casa, le servimos leche y no quiso. Estuvo atrapado tres días. Le pusimos Aníbal Smith).

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Acerca de leoloaiza
Licenciado en Lenguas Modernas (UCaldas). Estudiante de Maestría en Traducción (UAM). Autor de Poemosca (2009); Poca tinta, antología de ciberpoesía (2012); Las sencillas costumbres, antología de poesía (2015). Manizales.

One Response to De día no se deja encontrar

  1. Lorena Madrid says:

    Pobre gato. Su maullido pasó a ser una súplica…

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