CONVERSACIÓN CON DORIAN HOYOS

 

—Precioso, ¿qué hay de tu vida?
—Doriancita, trabajando como un loco…
—Pues muy mal me parece, porque a los locos les queda muy mal hecho el trabajo… ¿Y qué has sabido de Felipe y de Diana?
—Jum… pues hace “años” que no hablo con ellos, ni idea… estamos todos entregados al trabajo… regalando la juventud por unas monedas.
—Todos hemos pasado por eso, todos…

CASI OLVIDADO

Acumulo papeles, empiezo libretas, fabulo títulos, dedico poemas, leo y desaprendo.
Emulo el oficio del escribidor para ser testigo de mi tiempo, alguna utilidad habrán de tener estas palabras.
Al igual que usted, cumplo horarios de oficina, uso corbata y zapatos duros.
Amo los libros, pero amo más al dinero.
Subrayo líneas que me conmuevan, transcribo versos que me perturben, cotizo para salud y pensión.
Una vez tuve un seguro de vida, pero la muerte sabe que soy un cobarde.
Como usted, llevo una cuenta regresiva de los días.
Yo soy su amigo, hace poco conseguí un libro suyo publicado en 1994, casi olvidado.
Si pudiera lo invitaba a una botella, lo acompañaba donde las muchachas; nos reiríamos de los escritores de atardeceres arrebolados.
Usted siempre será joven. A pesar de su edad, como dicen los compiladores, es un gran poeta.
Le repito, yo soy su amigo. Cuando quiera déjese ver, que yo con mucho gusto lo leo otra vez.

A Carlos Héctor Trejos Reyes

ESPEJOS EN LA NOCHE

 

ESPEJOS EN LA NOCHE

Reencontrarse con los viejos rostros
de amigos, hermanos, hijos,
será nuestra fortuna o miseria;
reconoceremos en cada figura
el dolor de la verdad,
la cuota de olvido de los días,
y un sendero que parece errado:
el camino de regreso.